«Arqueología Emocional» – Connie Tassara en Galería Tiempo
Cuando la memoria toma forma Una visita editorial poética de Revista de Arte a “Arqueología Emocional”, en TIEMPO Galería de Arte
por: @darioparejas
El sábado 24 de mayo la tarde en San Isidro tenía algo de susurro ancestral, y no sabíamos aún que estábamos a punto de ingresar a una cápsula donde la historia, el gesto y el arte se enlazan como hilos invisibles. TIEMPO Galería de Arte de Maggie Espósito. abrió sus puertas a la muestra “Arqueología Emocional” de la artista Connie Tassara, y nosotros —como quien entra a una casa donde todo ha sido dispuesto con amor— nos dejamos atravesar.
Nos recibió Connie con una voz clara y una presencia serena, esa que dan los procesos largos, los que se cocinan con paciencia y se nutren de las raíces. “Yo era pintura sobre lienzo, lo fui durante años”, nos dijo, y su mirada se queda un segundo flotando. “Pero esta muestra me pidió otra cosa, me invitó a salir del plano. Andrea Basmagi —la curadora— me acompañó a descubrirme en volumen, en proyecto, en cuerpo.”
Y entonces sucedió lo inesperado: la pintura se volvió objeto, se volvió historia, se volvió joya, textil, piedra. En “Arqueología Emocional” nada está puesto por azar. Cada elemento —cada retazo doblado, cada pieza de bronce, cada cristal— tiene un linaje que se enuncia y se honra. En vitrinas dispuestas como altares silenciosos, Connie despliega retazos heredados, herramientas textiles, piedras de cuarzo, pirámides de vidrio y bronce. Todo tiene dorado. Todo tiene textil. Todo vibra entre rosas y tierras, colores suaves, entre rosas, cálidos y dorados que no gritan pero permanecen.
Nos cuenta que mucho de este universo surge de su infancia, de los vínculos tempranos con sus abuelos —todos artistas, todos hacedores— y de un abuelo en particular, empresario devenido minero, que trabajó con cuarzo. “Él me llevó a las piedras”, nos dice, y es imposible no ver en cada fragmento de su obra una forma de cartografía íntima: un mapa de memoria que se activa al tacto, al color, al borde.
En el la pared principal de la sala, como un corazón latente, cuelga un gran kimono, o túnica ritual, cosido con telas teñidas a mano, intervenidas con bordados, palabras, escrituras visibles. “Esta es la pieza con la que me preparé para salir a la luz”, nos confiesa Connie. “Cubierta de todo lo que descubrí adentro, puesto por fuera.” La prenda no es solo un objeto; es un cuerpo, una armadura de ternura que nombra lo innombrable:
“Romper, rasgar, deshacer, apropiarse para luego reconstruir, elaborar, disfrutar y llegar al equilibrio, la armonía.”
La curaduría de Basmagi acompaña con una precisión casi coreográfica. Cada pieza se siente en su lugar justo, y a la vez, abierta al diálogo. No hay rigidez: hay ceremonia.

















Allí, Connie deja una serie de afirmaciones que son casi mantras, casi poemas:
– “¿Por qué elegí cajas de vidrio?”
Fueron hechas artesanalmente por mi primo, Alejo Carta, artista vitralista que comparte herencias y legados conmigo.
– “Las hojas y vainas secas vienen de Merlo, San Luis, mi lugar de pertenencia. Me las trajeron y guardaron mis padres.”
– “Las rocas y cristales son de mi colección personal, recolectadas en distintas partes de Argentina y Europa.”
– “Las telas fueron cosidas con hilos heredados de mi abuelo, que tenía una fábrica de alfombras.”
– “Los cuencos de bronce pertenecen a la familia de mi marido.”
– “Los pies y piezas de hierro fueron diseñados especialmente para mi obra.”
– “Teñí con cúrcuma, yerba, café, anilinas, tintas. Todo lo que mancha y deja huella.”
Cuando salimos, la luz de la galería quedaba atrás como un resplandor cálido, y con nosotros llevábamos la sensación de haber atravesado un jardín íntimo, donde cada objeto era semilla, donde cada tela hablaba y cada piedra recordaba. Agradecimos a Maggie por siempre contarnos todo acerca de sus artistas y de su bello espacio y a Andrea Basmagi, gran artista y amiga.
Connie Tassara no expone: invoca.
Y lo que aparece, después de su gesto, ya no se olvida.
@connietassara @andreabasmagi @tiempo.ar @mag.esposito
Inauguración Sábado 10 de mayo, Francisco Berra 3058. San Isidro. Buenos Aires.

