«El último Jardín» Carmen Dassen – Gabriela Otero
Hay espacios que no contienen obras: las producen. Dos Vidrieras Arte nace desde esa convicción. No como una sala de exhibición desplazada hacia la calle, sino como un umbral donde la ciudad, el tiempo y la mirada entran en fricción. Cada edición reúne a dos artistas de disciplinas diferentes para desarrollar intervenciones site specific que hacen de la vidriera un territorio de relaciones, una superficie donde el arte deja de representarse para comenzar a suceder.
La exposición inaugural, El último Jardín, reúne a Carmen Dassen @mariadelcarmendassen y Gabriela Otero @gabyesculturas, con curaduría de Darío Parejas. Dos prácticas materiales que no buscan ilustrar una idea de naturaleza, sino activar sus intensidades. En una vidriera, la pintura se expande como un organismo donde el color, el agua y la vegetación desbordan el soporte y se propagan hacia el espacio. En la otra, la escultura emerge desde troncos secos y fragmentos orgánicos que, intervenidos, desplazan la noción de ruina para revelar que toda materia conserva la posibilidad de una nueva forma.
Entre ambas instalaciones no hay oposición ni simetría. Existe un campo de fuerzas. Un jardín que ya no pertenece a la botánica sino a la experiencia; un paisaje que se construye en la mirada de quien atraviesa ese intervalo entre una vidriera y la otra. Allí, el espectador deja de ocupar el lugar de observador para convertirse en el tercer elemento de la obra.
Dos Vidrieras Arte propone pensar el espacio expositivo como un ecosistema de encuentros. Cada proyecto será una conversación entre artistas, materiales, arquitectura y ciudad, donde la obra no concluye en sus límites físicos, sino que continúa expandiéndose en las relaciones que es capaz de producir. Porque, quizás, el arte contemporáneo siga siendo ese lugar donde todavía es posible imaginar otras formas de habitar el mundo.
Información
Dos Vidrieras Arte
Exhibición inaugural: El último Jardín
Artistas: Carmen Dassen y Gabriela Otero
Curaduría: Darío Parejas
Producción: Revista de Arte www.revistadearte.com.ar
Inauguración: Domingo 27 de julio · 18.30 h
Lugar: Calacuta – Forest 445, Chacarita, Ciudad Autónoma de Buenos Aires.

El último Jardín
No es un jardín real que se pueda ver y tocar, son un conjunto de imágenes, objetos y seres que ocupan este espacio. Un lugar (Calacuta salas de ensayo) al que pasaba los lunes de
camino a jugar al fútbol y cada vez que lo hacía sentía que algo tenía que hacer. Entonces un buen día entré y me encontré con Matías y le fui contando mi idea, mi visión que, a veces hay que ser muy descriptivo con la idea para que el que la recibe pueda compartirla de la misma forma y bueno, le gustó por suerte y ahí nació Dos Vidrieras Arte como un proyecto, como una
idea ya más forjada y comenzamos a darle forma.
Estas dos vidrieras no pertenecen a una galería. Forman parte de una sala de ensayo. Detrás del vidrio alguien afina una guitarra, prueba una melodía, repite una canción. Afuera, la ciudad sigue su marcha, en frente Forest 444 aceite bueno y barato. Justo ahí aparecen las obras de Carmen Dassen y Gabriela Otero. Invitan a frenar. Alcanzan con detener la mirada.
Carmen Dassen trabaja desde una idea de naturaleza y fantasía. El río atraviesa su pintura como una presencia antigua. También las mujeres, que no ocupan el paisaje sino que parecen
surgir de él, como si compartieran la misma respiración. La instalación expande ese universo. Las plantas dejan de ser un recurso expositivo para convertirse en parte de la obra. Crecen
entre las imágenes, desdibujan el límite del cuadro y hacen que la vidriera conserve algo vivo, algo que cambia con la luz, con el clima, con el paso de los días.
Enfrente, Gabriela Otero propone otro escenario. Una figura femenina permanece de pie entre mariposas de hierro oxidado, ramas secas y hojas caídas. Todo parece haber sobrevivido
a un tiempo incierto. No hay dramatismo. Hay silencio. Un silencio espeso, de esos que quedan cuando ya pasó la tormenta. El óxido no habla del final sino de la transformación. Las
mariposas, hechas de un material resistente, siguen insistiendo en la idea del vuelo. La escultura permanece. Espera. Quizás esa sea la fuerza de este proyecto, mi idea surge de ahí. El arte no se refugia en el cubo blanco ni reclama solemnidad. Se asoma a la calle. Comparte el espacio con el ruido de los colectivos, con la gente que vuelve del trabajo, con quien pasa apurado y, por alguna razón, levanta la vista. Durante unos segundos, la ciudad cambia de ritmo. Y esas dos vidrieras dejan de ser un límite entre el adentro y el afuera. Se vuelven una grieta. Y luego una vez que ingresas, te recibe más arte de ellas.
«Ahora en esta hora inocente yo y la que fui nos sentamos en el umbral de mi mirada.»
Alejandra Pizarnik
Texto de sala:
Darío Parejas – Julio de 2026